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Emocions

Cierra los ojos un momento. ¿Qué emoción sientes?

A veces lo tenemos muy claro y nos viene rápido una palabra. Otras veces nos cuesta más conectar con nuestras emociones. Y otras, nos cuesta poner nombre.

El otro día os animaba a dar un paseo por el sol y la naturaleza. Hoy os invito a hacerlo por un camino de emociones que en nuestra lengua no tienen nombre, pero que sí lo tienen en otras lenguas.
Vamos!

Awumbuk: una palabra de los baining de Papúa Nueva Guinea para nombrar la sensación de vacío que dejan las visitas cuando se van; la tristeza, soledad y letargo que sentimos.
Los baining piensan que sentimos lo que aquella visita deja en el aire, una carga, para irse más ligero, y por eso hacen un ritual poniendo un cuenco de agua en la casa para que absorba ese aire y el día siguiente la tiran realizando una ceremonia.

Greng jai: una palabra tailandesa que describe un sentimiento de consideración hacia los demás, específicamente lo que sentimos cuando no queremos aceptar la ayuda de alguien por las molestias que aquello le puede causar o no queremos incomodar a alguien con nuestra situación personal.

Amae: en japonés, la dulce emoción que sentimos cuando sabemos que nos cuidan, que estamos seguros de que somos amados incondicionalmente. Es el placer de estar en manos de alguien que te cuida.

Dépaysement: en francés, la desorientación e interés a la vez que sentimos cuando nos encontramos en un lugar desconocido, o cuando cambiamos de hábitos, o cuando algo que pensábamos conocer y asumíamos que era de una manera, descubrimos que es de otra.

Gigil: en tagalog, una de las lenguas de las Filipinas. Es lo que nos coge cuando vemos a una persona o alguna cosa bonita, mona, y sentimos el impulso de tocarla o abrazarla. Cuando vemos un bebé o un gatito pequeño, por ejemplo.

L’appel du vide: una expresión francesa que podríamos traducir como "La llamada del vacío"; aquella extraña tentación o impulso de tirarte hacia abajo cuando estás en un lugar alto.

Skin hunger: Una expresión inglesa para definir la necesidad de contacto físico que seguramente muchos de nosotros sentimos en estos momentos, el "hambre de piel", la llaman; la necesidad de abrazos, que ojalá nos hagan.

Torschlusspanik: como tantas otras palabras alemanas, consiste en un conjunto de palabras que forman un nuevo significado: Panik (pánico), Schluss (final, cierre) y Tor (puerta): el pánico de la puerta que se cierra.
Es el miedo a que algo acabe, la sensación de que el tiempo vuela y que no queremos que pase. Es lo que sentimos cuando estamos viviendo un momento muy bonito y no queremos que se acabe.
También es el miedo que nos intentan despertar las ofertas comerciales cuando nos dicen: "¡No te quedes sin! ¡Oferta limitada!".

Ilinx: una palabra francesa cogida del griego; es la excitación de destruir algo. Aquel impulso que sentimos cuando tenemos un objeto delicado en las manos y nos asalta la idea de romperlo. Es un deseo de crear el caos o de perder el control.

Iktsuarpok: es una palabra inuit para nombrar la impaciencia que sentimos cuando esperamos a alguien y vamos continuamente a la puerta o al balcón a mirar a ver si viene.
Quizá también la podríamos utilizar cuando esperamos un mensaje de alguien y miramos el móvil un montón de veces...

Gezelligheid: una palabra holandesa para nombrar la sensación de confort y calidez que sentimos estando con personas queridas, compartiendo con ellas un buen rato en un lugar agradable, o cuando estamos tapaditos con una manta en el sofá y fuera llueve.

Ahora te propongo que vuelvas a cerrar los ojos, que recuerdes un momento en que has vivido esta emoción, en que has sentido gezelligheid, esta calidez, y que te lo quedes un rato.

¡Un abrazo!