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Resiliencia

¿Sabes qué es la resiliencia?

La palabra viene del mundo de la física. Es la capacidad que tiene un material para recuperarse después de sufrir una deformación. Cuando hablamos de las personas, es la capacidad de superar y salir fortalecidos de situaciones de crisis o adversidad. ¡Todos podemos ser resilientes y ahora es un buen momento para cultivar esta capacidad!

El primer paso es la aceptación de la situación que vivimos. Si la negamos o la menospreciamos, no podemos enfrentarnos a ella. Es importante que reconozcamos y expresamos lo que nos hace sentir (hablando, escribiendo, cantando, pintando... Cada uno tiene que encontrar la manera que más le ayuda a hacerlo). Recordando que en situaciones como esta es normal y sano tener miedo o ansiedad, porque hay mucha incertidumbre y muy poca capacidad de controlar lo que pasa. RecuerdA que estas emociones nos protegen, que nos preparan para afrontar una amenaza o peligro. Y es normal sentir al mismo tiempo otras emociones: rabia, tristeza, quizás soledad porque no podemos estar físicamente con nuestros amigos, amor, esperanza... Hemos de reconocer y aceptar todas estas emociones que se nos despiertan, y también impulsar las emociones que más bienestar nos hacen sentir (el amor, la confianza, la serenidad, el agradecimiento, la paciencia, la alegría...).

La resiliencia nos invita a mirar dentro de nosotros para ver para qué nos puede servir esta situación, qué podemos aprender, qué sentido puede tener para nosotros. Nos invita a conocernos mejor y descubrir qué fortalezas tenemos dentro para afrontarla.

Para desarrollarla es importante aprender a vivir en el presente, apreciando las pequeñas cosas de la vida, con una mirada positiva, cultivando el sentido del humor, la creatividad, la empatía, la generosidad y el vínculo con los demás.

¿Quieres conocer historias de resiliencia? Conversación con las personas de tu familia, los amigos... ¡Seguro que tienes más de una a tu alrededor! Personas que han sido capaces de superar obstáculos y adversidades y de salir transformadas o más fuertes. ¿Nos las cuentas?

Para inspirarte, te dejo algunos ejemplos famosos:

Demóstenes: orador de la antigua Grecia, tenía grandes problemas de habla, pero con su trabajo para mejorar y su persistencia, se convirtió en uno de los más grandes oradores de la historia de la humanidad.
Stephen Hawking: paralizado de arriba abajo por una enfermedad degenerativa, sin poder hablar con la voz... se centró en lo que sí podía hacer y se convirtió en uno de los científicos más reconocidos del mundo.
Viktor Frankl: psiquiatra, fue prisionero en varios campos de concentración nazis, Auschwitz entre ellos. Sobrevivió y escribió sobre todo lo que había vivido. Fundó la logoterapia, un método basado en la búsqueda del sentido de nuestra vida.
Boris Cyrulnik: con sólo seis años, su familia fue deportada y asesinada en un campo de concentración nazi. Él en pudo escapar. Médico y psiquiatra, es el mayor experto en resiliencia del mundo.

Y, ahora que tenemos más tiempo libre, os recomiendo algunas películas:

La vida es bella, El guerrero pacífico, La vida de Pi y En busca de la felicidad.

¡Cultivemos la resiliencia!