El 4 de diciembre de 1999 la UNESCO declaró Patrimonio Mundial a Eivissa, lo que supuso el reconocimiento universal de algunos de los valores naturales e históricos que durante siglos han caracterizado a la ciudad.

Autenticidad, perfección técnica, excepcionalidad y excelente estado de conservación son los valores reconocidos por la UNESCO en los bienes patrimoniales de Eivissa, unos elementos que este organismo ha ensalzado con el objeto de garantizar su conservación.

La única Ciudad Patrimonio Mundial de España bañada por el mar, punto de encuentro de navegantes y comerciantes durante muchos siglos, donde la diversidad de culturas ha aportado una gran riqueza.