De hecho, hoy ha comenzado el proceso de secado de esta posidonia, solución propia de la arquitectura tradicional de la isla, para ser utilizada posteriormente en la obra de construcción.
El objetivo, además de aislar del frío y del calor, es visibilizar el valor de esta planta marina, protegida y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, que no es un residuo, y gracias a la cual conservamos el ecosistema dunar de la playa y el agua es transparente.
Por eso su utilización sólo puede ser puntual y la recogida requiere el permiso del Servicio de Especies Protegidas de la CAIB, y se realiza bajo la atenta vigilancia de los técnicos de medio ambiente del Ayuntamiento de Eivissa.
La recogida de la posidonia ha sido realizada utilizando el sistema habitual que es, devolver la posidonia en el mar justo antes de la extracción con el fin de limpiarla de arena y no perjudicar a la playa.
El IBAVI, en colaboración con la DG de Medio natural, Educación ambiental y Cambio Climático, a través de una subvención europea ya utilizó esta misma técnica de reutilización de la posidonia en el proyecto Life Reusing Posidonia en la construcción de 14 viviendas públicas en la isla de Formentera.
Además, la utilización de elementos naturales como aislamiento es un modelo de construcción eficiente que cumple los objetivos de la agenda 2.30 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas en cuanto a la producción y consumo responsable y de acción por clima.