En 1911 ingresó en el cuerpo facultativo de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos del Estado, y fue destinado a Gijón, donde permaneció hasta 1913, fecha en que pasó a ocupar una plaza de bibliotecario en la Biblioteca Universitaria de Barcelona. Fundó y dirigió la Residencia de Estudiantes de Cataluña (1913-36) y colaboró en la prensa barcelonesa (La Vou de Catalunya, La Revista, D'ací d'Allà, etc.). Durante estos años, continuó trabajando en las obras lulianas, pronunció varias conferencias en Mallorca, creó la Lliga d'Amics de l'Art (1913), colaboró en la prensa mallorquina (La Almudaina, La Última Hora, El Correo de Mallorca, etc.) y, siguiendo el modelo catalán de la ciudad-ideal, inició una campaña periodística desde el semanario Sóller, firmando con el seudónimo Alanís de la Lluna, con el objetivo de construir la ciudad ideal de los mallorquines. Fueron los años de máxima identificación con el Noucentisme catalán. En este contexto se creó un nuevo grupo de intelectuales mallorquines, posteriormente conocido como Generación de 1917, del cual Ferrà fue su líder.
Eran jóvenes mayoritariamente formados en la universidad de Barcelona pero que, a diferencia de las generaciones que los precedieron, volvieron a Mallorca incorporándose a la vida isleña. Ferrà fue también miembro correspondiente del Institut dEstudis Catalans (IEC).
Su primer libro de poemas "Cançó d'ahir", (1917) tuvo una buena acogida por parte de la crítica, y el éxito contribuyó, en parte, a que en un espacio de tiempo relativamente breve, el autor publicase dos nuevos libros de poemas, "La Rosada" (1919) y "Les muses amigues" (1920). Este último era un acopio de traducciones de otros poetas como Théophile Gautier, Verlaine, Carducci, Verhaeren, Jean Moréas, Leopardi, Goethe, Darío, Maeterlinck o Mistral. En "A mig camí" (1926), Ferrà decidió recoger en un único volumen los libros anteriores, y ampliarlo con algunas composiciones nuevas. Este nuevo poemario, más los sonetos dedicados a la muerte de su madre, "Mater Amabilis" (1943), y otros poemas reunidos póstumamente, son el legado poético de Ferrà, recogido por su amigo Joan Pons en el volumen de Poesías completas ( 1962). Desde 1936 Ferrà residió en Mallorca, donde dirigió la Biblioteca Pública.
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