¿Cómo se siente la nieta de unos sicilianos cuando actúa junto al Mediterráneo?
Agradecida, muy agradecida, de volver a mi mar favorito para tocar música. Es donde puedo conectar con la mitad de mi ser y, como pasará en el Eivissa Jazz, con mi público español.
Tienes una conexión muy fuerte con la música hispanoamericana gracias a Black Angel, tu primer disco. ¿Cómo fue trabajar con Javier Limón y descubrir de su mano ese universo llamado bolero?
Creo que es uno de los mejores escritores de canciones y productores en ese ámbito. El bolero me interesa desde que soy una niña. Escucho boleros desde entonces. Por eso, fue una pasada trabajar con alguien que ha ayudado tanto a revitalizar el género. Yo acababa de salir de la universidad, era mi primer álbum profesional y me vi preparando un repertorio con todo un ganador de un Grammy. ¡Guau! Fue algo excitante. Javier es una gran referencia para mí. Me impulsó a ampliar mi horizonte, me dio nuevas influencias, ensanchó mi mundo.
¿Sigue siendo un desafío cantar en castellano delante de un público que domina la lengua?
¡No! El castellano ya forma parte de mi personalidad artística. Lo aprendí a través de la música, de los artistas que me gustaban, traduciendo sus letras. Fíjate, no me siento tan cómoda cantando en italiano…
¿En serio?
Sí. De hecho, estoy perfeccionándolo para poder incluir algún tema en italiano en mi set. Ahora, digamos que mi acento está algo desequilibrado [ríe]. A mi madre, aunque ya nació en Estados Unidos, la criaron en siciliano. Ella habla el dialecto de Palermo, no el italiano estándar. Así que yo me siento mucho más capacitada para cantar en castellano.
¿Investigar el folk y la canción siciliana es una asignatura pendiente en tu carrera?
Es algo que me interesa muchísimo. En mi próximo álbum hay influencias del folk siciliano que me gusta y algunas palabras en esa lengua. Me encantaría disponer de algo de tiempo para pasarlo en aquella isla, entrevistar a los mayores y hablar con ellos sobre sus raíces musicales.
Quien las conoció, dice que las ferias de verano en los pueblos del interior de Sicilia son tremendas. Un espectáculo donde se pueden escuchar canciones antiquísimas. Pura tradición oral.
¡Lo son! Yo he crecido con esa música vieja porque se escuchaba en mi casa. Y creo que tienen un vínculo muy fuerte con el folklore español, con la sonoridad de las palmas o la forma de tocar la guitarra. Quizás por eso me interese tanto la música de vuestro país.
¿Por qué elegiste el contrabajo como instrumento cuando eras niña?
Fui muy afortunada: estudié en una escuela que le daba una gran importancia a las artes. Con siete u ocho años colocaron los instrumentos musicales en la cafetería y nos llevaron para que jugáramos con ellos, a ver cuál nos gustaba más. El viol