Alumnado del CEIP Sa Bodega han participado este martes en la creación de un mural colaborativo con el artista Moi Berlanga, en el marco de la III edición de la campaña de concienciación impulsada por el Ayuntamiento de Eivissa (y en colaboración con la empresa concesionaria del servicio municipal de Aguas, Aqualia), ‘Cuida cada gota, Eivissa lo nota’, centrada en la importancia de hacer un uso responsable del agua.
La actividad ha contado con la presencia de la segunda teniente de alcalde y concejala de Educación, Catiana Fuster; el cuarto teniente de alcalde y concejal de Gestión Ambiental, Jordi Grivé; y el jefe de servicio de Aqualia en Eivissa, David Bernaus. Durante la jornada, los escolares han podido contribuir activamente en la elaboración del mural, una obra artística que combina creatividad y mensaje medioambiental, con el objetivo de sensibilizar sobre la necesidad de preservar los recursos hídricos de la isla.
La concejala de Educación de la capital ibicenca, Catiana Fuster, ha destacado que “iniciativas como esta permiten implicar a los más jóvenes en valores fundamentales como el respeto por el medio ambiente, a través de una herramienta tan potente como es el arte”. Por su parte, el concejal de Gestión Ambiental, Jordi Grivé, ha subrayado que la campaña ‘Cuida cada gota, Eivissa lo nota’ “es clave para recordar que el agua es un recurso limitado y que su conservación depende de las acciones cotidianas de todos”. El jefe de servicio de Aqualia en Eivissa, David Bernaus, ha remarcado “la importancia de trabajar conjuntamente con la comunidad educativa para fomentar una cultura de sostenibilidad y uso responsable del agua desde las edades más tempranas”.
A continuación, el artista Moi Berlanga ha explicado el significado de la obra: “Este mural nace desde lo más profundo de mi conexión con Eivissa, no como un lugar, sino como un latido. Aquí el cielo no es solo cielo, es una bóveda viva que respira luz. El mar no es agua, es memoria en movimiento”.
Berlanga también ha señalado que la pieza representa “la naturaleza como un abrazo completo: libre, vibrante, lleno de vida”, con elementos simbólicos como una abeja, que representa el equilibrio, y un cerdito, vinculado a la tierra y a lo cotidiano. En el centro del mural destacará la figura de una payesa ibicenca, “no como un recuerdo del pasado, sino como una presencia viva”, que recoge agua con las manos “como si fuera dinero, porque lo es. Aún más valiosa”.
Según el artista, la obra, creada bajo el lenguaje del “moiseísmo”, quiere ser “color, alegría y belleza, pero también conciencia”, y concluye con un mensaje claro: “Cuidar Eivissa es cuidar lo que somos”.