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higiene verbalA estas alturas todos tenemos clarísima la importancia del lavado de manos y de la higiene en general. También hemos hablado algún día de que además hay que tener cuidado de nuestros pensamientos, de nuestra higiene mental. Pero, y la higiene verbal, nuestra forma de hablar, ¿la cuidamos?
Hay estudios que demuestran que las personas que utilizan un lenguaje más positivo son más felices y viven más años.

La palabra es poderosa y la podemos utilizar para sentirnos bien y hacer sentir bien a los demás.

¿Nos paramos a observar cómo hablamos? Esta es mi propuesta para esta semana: escúchate, escúchate cuando hablas. ¿Cómo te expresas? ¿Qué palabras o expresiones tienes tendencia a utilizar?
¿Te has fijado en cómo te hacen sentir? ¿Te ayudan?

Si no te hacen sentir bien, el reto es reformularlas!
¿Y si cambiamos "problema" por "reto"?
O ¿"No lo podré soportar más" por "Es una situación difícil, pero lo conseguiré"?
O ¿"Somos un desastre organizándose me" por "Hoy no me he organizado bien"?
O ¿"Es imposible hacerlo de otro modo" por "exploraré nuevas opciones"?
O ¿"Esto nunca me sale bien" por "Todavía tengo que aprender la forma de hacerlo"?
O ¿"Estoy encerrado en casa" por "Estoy salvando vidas"?

El efecto de las palabras en nosotros y en las personas que nos rodean es muy diferente según si elegimos unas u otras. ¡Cuidemos nuestras palabras!